Clausula suelo

Las cláusulas suelo son un tipo de cláusula bancaria contenida en los contratos de los préstamos hipotecarios, cuya finalidad es limitar los intereses a pagar por la entidad que presta el dinero. Los límites establecidos por este tipo de cláusulas pueden ser restricciones al alza (cláusulas de techo) o restricciones a la baja (cláusulas de suelo).

CLÁUSULA SUELO

¿Qué es la cláusula suelo?

El suelo de la hipotecario es una cláusula que establece la tasa de interés mínima en una hipoteca ajustable. Esta tasa se aplica si el índice de referencia más el diferencial no alcanza el valor especificado.

Antes y durante la crisis, muchas de las hipotecas a tipo variable que se otorgaron contaban con esta cláusula suelo, cuyo valor rara vez descendía por debajo del 3%. Cuando el Euribor (el índice de referencia más utilizado) comenzó a caer, a muchas hipotecas se les asignó un tipo mínimo que les hacía pagar más dinero del que habrían pagado si ese límite no se hubiera superado.

Sin embargo, muchas de las cláusulas suelo se introdujeron con falta de transparencia por parte de los bancos, ya que en muchos casos no explicaban las consecuencias de un suelo en la hipoteca. Como resultado, muchos de los afectados denunciaron a sus entidades para solicitar la devolución de los fondos sobrecargados.

En mayo de 2013, por ejemplo, la Corte Suprema declaró abusivo el interés mínimo contenido en los documentos con falta de transparencia. Como resultado, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que los afectados pueden recuperar los pagos en exceso desde que se cultivaron las tierras en ellos.

¿Quién puede reclamar la cláusula suelo?

Para saber si nuestra hipoteca contiene una cláusula suelo, se debe consultar el préstamo o la escritura de la hipoteca (no confundir con una escritura de compraventa). En numerosas ocasiones se incluye en la denominada cláusula tercera bis, antes de la cláusula relativa a las comisiones bancarias. También al final del documento, se puede encontrar referenciado en los avisos del notario.

En la mayoría de los casos, se identifica como un límite porcentual mínimo, por lo que la tasa de interés pactada no puede ser inferior, por ejemplo, al 3% o al 2%. Sin embargo, en otras hipotecas parece estar “camuflado” de otras formas que solo un abogado experto podría identificar.

Durante los años en los que la caída del Euribor era una realidad cada vez más previsible, muchas entidades bancarias introdujeron esta nueva cláusula con el fin de garantizar una recuperación mínima de los intereses de los préstamos o créditos concedidos. Siendo una cláusula no ilegal en sí misma, estando acompañada de una cláusula techo que garantiza el equilibrio del contrato entre las partes (banco / cliente), razón por la cual se ha puesto en duda su legalidad.

De hecho, el requisito de transparencia es doble: que la documentación refleje adecuadamente la cláusula y que también se explique verbalmente al cliente. En caso contrario, la cláusula puede ser declarada injusta por falta de transparencia, lo que debe ser considerado caso por caso, aunque la generalidad de las cláusulas se ve afectada por esta circunstancia.

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